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martes, 17 de mayo de 2011

El último tren

A Arica ya no llegan trenes. El último tren de la línea que va al sur de Perú, a Tacna, llegó hace más de 3 meses. El último tren de la línea que va a Bolivia, el que subía a La Paz, llegó hace varios años.

Se dice que volverán y que con ellos vendran tiempos mejores. También he oído en estos días que no importa si vuelven, porque se sabe que volverán a irse, más temprano que tarde. Funcionan unos meses, unos años, me dicen, y siempre, luego de períodos de precariedad, vuelven a parar. Eso nos hace pensar que pueden volver; pero tambien nos hace dudar, no tener la certeza de que estarán aquí si volvemos alguna vez en nuestra vida al norte de Chile, a donde estoy ahora escuchando rugir al oceano Pacífico junto a la ventana de mi habitación.

Vivimos tiempos de últimos trenes. Nuestros hijos no conocen muchas de las tecnologías que acompañaron nuestros días. Todo pasa y todo queda, como dijo el poeta español, aquel que murió lejos de su hogar. Crecí con máquinas de escribir, cassettes, camaras de película, proyectores de diapositivas, retroproyectores, betamaxes y vheses, tocadiscos, ataris, buscapersonas, telegramas e hilos musicales...

Línea  Arica Tacna

Acaba de pasar un barco pesquero frente a mi ventana, veo sus luces en medio de la noche, balanceándose sobre las olas, mientras el pacífico se hace sordo a su nombre y sigue golpeando con fuerza las piedras que bordean el Hotel Arica.

El ferrocarril es una referencia lejana para los caraqueños de mi edad. Para mi, en mi infancia y adolescencia, solo existía cuando se apagaban las luces del cine. Quizas por eso les asigno a los trenes un valor romántico que supera con creces su valor funcional.



Estación de laLínea Arica La Paz

Quizas por eso, al pararnos frente a la estación de Arica esperamos ver los pasajeros que no están, ver los viajeros que no existen. Quizas por eso es que nos gustaría volver a estas tierras en medio del desierto y subir junto a la familia al altiplano a bordo de un tren. Quizas por eso soñamos con ir a ver a la señorita de Tacna en un ferrocarril que nos traslade, más que a otras tierras, a otros tiempos, los tiempos en que eramos felices al ver oscurecerse lasala de la Cinemateca Nacional, el Radio City, el Broadway o El Trebol...

Estación Arica


Estación Arica