miércoles, 4 de julio de 2012

De música ligera

Seguramente porque la carne es débil o porque, como cantaba Cerati, de aquel amor de música ligera nada nos libra, en mi primera visita a Río no pude escapar de los lugares comunes.

Río está en el imaginario de mucha gente que no le ha visitado nunca, como un servidor hasta hace pocos días, pero ha estrechado, por ejemplo en mi caso, la mano de Roberto Burle Marx, o ha manoseado hasta la saciedad las fotos del antiguo edificio del Ministerio de Educación que es la inspiración evidente del Centro Simón Bolívar de Caracas y tantos otros edificios, o ha escuchado, hasta el cansancio que nunca llega, los discos de Tom Jobim, de Joao y Astrud Gilberto (incluyendo el LP de la  primera versión de "Getz/Gilberto" que compré de segunda mano en un mercado callejero de domingo en la mañana en los primeros años 80s), de Milton Banana y de tantos otros cultores de la Bossa Nova.



Por todo lo anterior, apenas tuve algun rato libre de las razones de trabajo por las cuales fui a Río, corrí a pararme bajo el antiguo Ministerio de Educación, a pegar la espalda contra sus columnas esperando que el edificio nos cuente algo de su rica historia. Por todo lo anterior me subí al metro una noche, desestimando los consejos sobre la seguridad en las calles de esa ciudad bajo el argumento de que no podía ser peor que la mía, y me bajé, entre oficinistas cansados y amas de casa agotadas, más parecidos a los personajes de Brazil, la película de Terry Gilliam, que al estereotipo del carioca divertido e incansable, en la última estación de la línea de trenes que van a Ipanema buscanto como quien va a la meca el bar de esquina en el que Vinicius de Morais y Tom Jobim se buceaban hace ya 50 años a la adolescente Helo Pinheiro y, en compensación, le dedicaban aquellos versos a la "menina camino del mar".

Helo Pinheiro


Estuve ahi, en la acera de enfrente, por donde no pasaba nadie. No me indujo el bar Veloso, hoy rebautizado oportunísticamente, y cómo no de otra manera, "Garota de Ipanema", a pasar y pedir una cerveza de sifón. Estaba más vacío que lleno, sobraban sillas en la barra, pero nada me indujo a pasar. Pero estuve ahí e hice la foto y caminando de vuelta al metro, entre mujeres en sandalia de plástico que pasean al perro en la noche carioca y oficinistas cansados que arrastran los pies, puse una cruz en el checklist de los lugares comunes de los que uno está hecho.

Vinicius y Tom
Hace 50 años, que este año que corre rápidamente se están cumpliendo, Vinicius de Morais y Antonio Carlos "Tom" Jobim se sentaron en el bar, y entre cervezas y cigarros, escribieron unos de los clásicos universales, la segunda canción más interpretada de la historia, luego del Yesterday del tambien recientemente cumpleñero McCartney. Yo ya puedo contar a cuantos pasos de la playa de Ipanema se celebraba ese evento, ya puedo decir a que huele ese mar que golpea en noche de miércoles y luna contra la arena solitaria.



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