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sábado, 15 de enero de 2011

CSNY 1971: la calle de los 4 carriles cumple 40





Estaba yo esa mañana de sábado soleado entre sentado y acostado -era difícil estar solamente de alguna de las dos maneras en aquella superficie ondulante- en una esquina del colchón de agua que Viena Rondón usaba como cama, escuchando aquella música nueva para mi, que a mis 15 años recien estaba enterándome de buena parte de los grupos que habían hecho vida en los años 60s y los 70s, las dos décadas precedentes a aquel momento, localizado temporalmente en la primera mitad de los años 80s.

Por el equipo Sony  3-en-1 ubicado en en el piso del cuarto de Viena  y, más específicamente, por el tocadiscos que estaba en la parte superior del aparato en cuestión, estaban desfilando aquella mañana discos de Pink Floyd, de Los Beatles, de los Rolling Stones, de Mike Oldfield, la música de la película Las Fresas de la Amargura y la banda sonora del concierto de Woodstock.

Escuchando este último disco, solo en el cuarto de Viena mientras los demás habitantes, fijos y temporales, del apartamento de La Ciudadela de Prados del Este que compartían Belgica y Viena, madre e hija,  con los que haciamos alli nuestras fiestas, ensayos del grupo de teatro y catarsis juveniles varias, seguian ocupados en otras cosas en el baño, la cocina o la sala, me encontré de repente en ese momento particular del disco en el cual Stephen Stills, uno de los miembros del grupo Crosby, Stills, Nash & Young, le da por poner a prueba su limitado español y se suelta, en el fraseo final de Suite Judy Blue Eyes, en medio del más mítico de los festivales de los ya de por sí míticos años 60s, con aquella frase que dice " Viva Venezuela y Cuba,... yo me voy pal Mar Caribe...quiero son...dicen que yo no se bailá..."

CSNY 1970 ( de izquierda a derecha, Young, Nash, Crosby y Stills)

Todavía sin estar seguro de lo que había oído, porque por más que asumía aquellas visitas a casa de Viena - la hermana mayor que nunca tuve- con un rigor casi académico, convencido de que mi salvación personal pasaba por asimilar y entender toda la información que fluía por aquel apartamento-del primer piso-del edificio-del otro lado-de la pasarela peatonal-del Centro Comercial Humboldt, no estaba esperándome una frase como esa de unos tipos que cantaban arropados por la bandera de las barras y las estrellas (aunque la mitad del grupo no era estadounidense), me levanté de la cama y fui a poner un poco más atrás la aguja del tocadiscos para escuchar de nuevo al tipo de Texas dando alabanzas al Mar Caribe y a Venezuela y verificar que lo que había oído era cierto, más no evidente, porque para ser sinceros, a pesar de amplísimo talento de los artistas del caso, no es fácil darse a entender cuando uno habla una lengua que no es la propia delante de toda esa gente que estaba alli, en el Estado de NY, y aderezado por las sustancias tan en boga en esas fechas de finales de los años 60s.

Era cierto, pero ¿cuál era la explicación para ello? Fui de inmediato en busca de ayuda y recibí una versión que luego me fue corroborrada por otras personas, en otros momentos, pero siempre en los años 80s: Stephen Stills había vivido, siendo un adolescente, en Venezuela, porque su familia texana trabajaba para empresas petroleras. Una vez, años más tarde, escuche en la radio al locutor, luego de poner una canción de CSNY, decir que Stephen había vivido siendo un quiceañero con sus padres en El Tigre y Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui, pleno oriente venezolano, así como en el Zulia, todas zonas con campamentos de las empresas petroleras. Luego, con el acceso a internet, conseguí algunas páginas que señalaban que habia vivido en Florida y algunos países del Caribe y Centroamérica, aunque por ejemplo, la wikipedia no lo asocia a Venezuela. Pero siempre, desde entonces, he dado por cierta la versión que situa a un jovern Stephen Stills en el Estado Anzoátegui, Campo Norte de San Tomé, por ejemplo, a la sombra de una mata de mango, aprendiendo a tocar la guitarra antes de irse a dar un chapuzón en la piscina del club reservado para los empleados de la nómina mayor.

Esa vinculación de un miembro de una banda tan conocida con Venezuela me hizo tener aún mayor interés por CSNY y sus variantes (CSN, CN, SY, etc) y por ello, al poco tiempo, compré en una tienda del Centro Plaza el más reciente disco de CSN para aquel entonces, llamado Aliados (1983), que recogía partes de sus conciertos de la gira de 1982 y algunas canciones grabadas en estudio. Tambien, para poder escucharlo en mi casa, grabé en un cassette Pioneer de 60 minutos, en el equipo de Viena, el disco Deja Vu(1970), donde cantaban la canción "our house"  que yo ponía varias veces seguidas hasta que alguien, cualquiera, venía y cambiaba el disco sin prestarme la menor atención, a mi, que tenía la cabeza recostada de la pared, el cuerpo semihundido en aquella masa suave y amorfa que era la cama de Viena y la mente en cualquier otro sitio.



CSNY ha tenido una larga vida como grupo desde 1968 hasta nuestros días (tienen una gira prevista para el 2011), a pesar de los continuos encuentros y desencuentros entre sus miembros: David Crosby, californiano ex The Birds y reconocido compositor de pop folk desde mediados de los años 60s; el mencionado Stephen Stills, exguitarrista de Buffalo Springfield; Graham Nash, británico ex guitarrista de The Hollies, y el legendario guitarrista canadiense Neil Young. Fue, en su tiempo, una suerte de superbanda que reunió a cuatro músicos provenientes de otras bandas muy exitosas y, con ello, unió sus talentos para componer y su sincronización vocal y la de sus guitarras acústicas y eléctricas. Canciones como Suite Judy Blue Eyes, Teach Your Childrens, Wooden Ships, Deja Vu, Chicago, Ohio, Southern Man o Our House son clásicos de la música popular norteamericana del siglo pasado y expresan los conflictos sociales, raciales, económicos y culturales de ese tiempo.


CSNY gira del 2006. De izquierda a derecha, Nash, Stills, Young y Crosby.

El auge de los Cds coincidió con la época en que estaba terminando la carrera en la Universidad y con uno de mis primeros sueldos me compré un equipo de sonido en el Instituto de Previsión Social de los Profesores de la Universidad Simón Bolívar que me permitía escuchar en mi cuarto de la casa de Los Chorros donde vivía con mis padres la música en el formato compacto. Uno de los primeros cds que compré fue el doble en vivo de 1971 4 Way Street, reeditado en 1992 en el entonces nuevo formato y con 4 canciones añadidas a las de la versión de 1971.



4 Way Street fue el 3er album de CSN y el segundo con la participación de Young; llegó al número 1 de las listas en 1971, alcanzando el disco de oro por sus ventas el día de mi cumpleaños, el 12 de abril de 1971. Contiene canciones grabadas por CSNY en sus conciertos de 1970 en Nueva York, Chicago y Los Angeles. Desde que lo compré en 1992 ha sido uno de mis discos preferidos y hasta hoy, en medio de los mas de 1000 cds que ocupan el mueble al fondo del comedor de mi apartamento, sigue siendo uno de los que más me gusta. Y este año está cumpliendo cuarenta años. Nada mal para el disco de un músico que pasó por El Tigre y Puerto La Cruz, camino del Salon de la Fama del Rock and Roll.